Agronomía Tropical. 35(1-3): 69-75
RECIBIDO: diciembre 19,1984
La vid puede propagarse comercialmente por estacas o injertos. Los viñedos nacionales se han plantado bajo estas dos modalidades, sin embargo, predomina el viñedo injertado. Al respecto es necesario señalar dos variantes: los viñedos formados con plantas ya injertadas importadas de Italia, Francia y España y que se consiguen principalmente en los estados Zulia y Anzoátegui y aquellos viñedos formados con portainjertos de los cultivares deseados, los cuales son injertados posteriormente en el campo. En este último case el portainjerto pasa por una fase de vivero antes de su transplante. El cultivar comúnmente usado como portainjerto es 'Criolla Negra', también denominado 'Jaque' por algunos viticultores. Esta modalidad se practica, especialmente, en los estados Lara, Aragua y, en menor cuantía, en Zulia.
Dada la existencia de un portainjerto de crecimiento vigoroso, bien adaptado y sin problemas de compatibilidad con cultivares de Vitis vinifera L., es de interés probar la posibilidad de producir plantas injertadas en vivero para obviar la importación de plantas y/o la enjertación de campo, y al mismo tiempo establecer las técnicas y prácticas adecuadas para la producción comercial de plantas injertadas con los cultivares más deseables. Obtener información al respecto fue el objetivo primordial de esta investigación.
El trabajo fue ejecutado en la Estación Experimental El Tocuyo (9°47' lat. N; 630 msnm). Se utilizó como portainjerto o patrón el cultivar 'Criolla Negra', que es un hibrido nativo de vitis vinifera l. x V. caribaea D.C. (6). Como copa se utilizó el cultivar 'Oueen', a una solo yema, para todos los tipos de injerto. Este cultivar de mesa fue recientemente introducido al país por la Unversidad Centro Occidental Lisandro Alvarado y desde el comienzo presentó buenas características de adaptabilidad y productividad. La injertación fue hecha por personas de reconocida destreza en 1a ejecución de esta operación. El estudio se dividió en dos ensayos. los cuales se describen a continuación:
ENSAYO 1. Injertación de estacas sin enraizar.
Como portainjerto se usaron estacas recién cortadas, de diámetro uniforme y de 35 a 40 cm de longitud. El corte inferior se ejecutó inmediatamente por debajo del nudo basal y el superior 4 a 6 cm por encima del nudo apical. Las yemas de las estacas fueron eliminadas. Seguidamente se procedió a la desinfección con una mezcla fungicida de los productos comerciales Cupravit(R), azufre mojable y agua en la proporción 1:1:10 en volumen. respectivamente, durante tres minutos. Así tratadas las estacas quedaron listas para la injertación. El material de injertación se tomó de sarmientos maduros y bien lignificados. Se usó una yema para coda tipo de injerto. Para atar se utilizó cinta de polietileno.
Los tratamientos fueron cuatro tipos de injerto: a) yema, chapa o escudete (7); b) lengüeta lateral o de púa inglesa (7); c) púa terminal o de hendedura simple (5) y d) lengüeta terminal o de hendedura inglesa (veáse Fig. 1). Los materiales se cortaron el mismo día de la injertación, después de la cual las estacas injertadas se colocaron en balsas de polietileno de cinco litros de capacidad. Las balsas se llenaron con arena lavada de río previamente desinfectada, como media de enraizamiento. El material de ensayo se colocó en un ambiente abierto y semisombreado. Se aplicaron riegos dos veces a la semana. Se cuidó de no humedecer el sitio de injertación.
El ensayo fue establecido en un diseño de bloques al azar con seis repeticiones y coda repetición consistió de diez estacas injertadas. La información sobre prendimiento y mortalidad se tomó a los 30, 60 y 75 días, pero sólo se analizó estadísticamente la variable mortalidad.
ENSAYO 2. Injertación de estacas enraizadas.
Como portainjertos se tomaron estacas con brotación y enraizamiento, establecidos después de ciento veinte idas de colocadas las estacas en balsas de polietileno. Se seleccionaron aquellas plantas con un mínimo de tres entrenudos visibles en la parte aérea de la estaca original. La injertación se hizo sobre madera del entrenudo más apical de la estaca , eliminándo se el resto de la parte aérea.
Este ensayo fue establecido dos días después que el anterior. Los tipos de injerto, los cuidados posteriores a la injertación, el diseño utilizado y la toma de información fueron similares a los del Ensayo 1.
ENSAYO 1.
Se encontró diferencias estadísticas altamente significativas con respecto al prendimiento de los diferentes tipos de injerto, lo cual varió entre 73,3°,ó en el de lengüeta lateral y 31,7% en el de lengüeta terminal. La media para el ensayo fue de 56,3% (Cuadro 1). La mortalidad de brotes fue muy variable entre los diferentes tipos de injertos, siendo en promedio de 11,7% para el ensayo (Cuadro 2). La brotación de yemas en los injertos comenzó a los 20 días después de la injertación, alcanzando un promedio para el ensayo de 40,8% a los 30 días. En ese momento no se observó mortalidad de brotes en los injertos.

La injertación de estacas sin enraizar es muy común en las zonas vitícolas del mundo, donde se utilizan procedimientos mecanizados de producción masiva. En este case, tanto los materiales de patrón como de injerto se encuentran en estado latente para el momento de la injertación (1). En condiciones tropicales, estos materiales siempre están fisiológicamente activos (2).
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ESTACAS |
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Tipo de injerto |
Sin enraizar* |
Con enraizamiento** |
|
Escudete (Ti) |
70,0 ab |
73,3 |
|
Lengüeta lateral ~2 ) |
73,3 a |
81,7 |
|
Púa terminal (I 3) |
50,0 bc |
73,3 |
|
Lengüeta terminal (T4) |
31,7 bc |
65,0 |
|
Promedio |
56,3 |
74,7 |
* la separación de medias se efectuó según el método de Duncan al nivel del 1 %.
** No hubo diferencias entre tipos de injertos en el análisis de varianza.
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E S T A C A S |
||||||||||
|
Sin enrizar |
Conenraizamiento |
|||||||||
|
T1 |
T2 |
T3 |
T4 |
|
T1 |
T2 |
T3 |
T4 |
|
|
|
Injertos no prendidos |
23,5 |
15,0 |
26,6 |
63,3 |
32,1 |
3,3 |
11,7 |
11,7 |
30,0 |
14,2 |
|
Mortalidad |
6,7 |
11,7 |
23,3 |
5,0 |
11,7 |
18,3 |
6,7 |
15,0 |
5,0 |
11,3 |
|
Total pérdidas |
30,3 |
26,7 |
49,9 |
68,3 |
43,8 |
21,6 |
18,4 |
26,7 |
35,0 |
25,5 |
ENSAYO 2
En este experimento no hubo diferencias estadísticas entre los diferentes tipos de injertos. A los 75 días, el prendimiento varió entre 81,7% para el injerto de lengüeta lateral y 65,0% para el de lengüeta terminal, con una media para el ensayo de 74,ó% (Cuadro 1). La mortalidad también fue variable entre los tipos de injertos del ensayo, alcanzando un promedio de 11,3% (Cuadro 2). Se observó que la brotación de las yemas en los injertos comenzó a los 14 días después de la injertación, obteniéndose 78,3% a los 30 días. Para esta fecha se observó una mortalidad en los brotes de injertos que alcanzó a 5,8%. Los dates sobre brotación tomados a los 30 y 75 días fueron similares, no sucedió así con los de mortalidad en brotes de injertos, ya que ésta se incrementó hasta la última fecha
La práctica de injertar estacas enraizadas no es común en las zonas vitíco. Las, usándose solo para rellenar fallas en el campo al año siguiente de la primera plantación (3). Sin embargo, es una práctica común en algunos frutales y ornamentales de clima tropical.
En general, el prendimiento fue mayor y más rápido en el ensayo de injertación con estacas enraizadas. En las estacas sin enraizar se tienen que operar simultáneamente procesos de enraizamiento y soldadura y brotación del injerto, mientras que en las estacas enraizadas solo se realiza la soldadura y la brotación. Las diferencias observadas entre los tipos de injertos en estacas sin enraizar también pueden vincularse al hecho de ocurrir coetáneamente diversos procesos fisiológicos, los cuales alcanzan fases criticas en aquellos tipos de injertos de mayor superficie de acople.
El mayor prendimiento observado en ambos ensayos fue en el injerto de lengüeta lateral, mientras que el menor se observó en el de lengüeta terminal; lo primero se explica porque éste es el más practicado por el personal que laboró en los ensayos y lo segundo a que este tipo de injerto exige una mayor destreza para su ejecución y tiene una gran superficie de acople. La mortalidad observada después de la brotación del injerto fue similar en los dos ensayos y sus causas aún no han sido establecidas.
Los resultados obtenidos prueban que los procedimientos y prácticas de injertación utilizados pueden contribuir a la producción masiva de plantas de vid, en condiciones tropicales y en períodos relativamente cortos. Al mismo tiempo, se abre la posibilidad de mejorar estas prácticas para incrementar los procedimientos, especialmente en los injertos de lengüeta lateral y escudete. Actualmente, está en ejecución h evaluación de campo de estos injertos en cuanto a formación de bronco, brazos y rendimiento.
El autor expresa su agradecimiento al Ing. José G. Colmenares L., por su valiosa colaboración durante la realización del ensayo. Asimismo, al Ing. Diego Serpa, por la revisión del manuscrito y el diseño de la Figura 1, presentada en este trabajo.